Noche de TransferenZias
Domingo, 6 de Marzo de 2011La gratitud nunca es un exceso. Nunca está de más agradecer a los que, aunque sólo sea por un momento, nos han hecho felices. Yo tengo mucho que agradecer, mucho. Ayer fue uno de esos días en los que agradecer es casi una obligación, una necesidad, un sosiego.
Gracias a Laura Gómez Recas, poeta, amiga, compañera del alma,compañera… por tenerme siempre en cuenta, por valorarme, por nombrarme. Gracias a los poetas Fran Picón, Carlos Bozalongo, Ángel Guinda, Fernando Sabido, Isabel Miguel, Fernando Sarría y Luisa Miñana, que nos trajeron risas, palabras y confidencias. Gracias a los buenos amigos como Ángel Rejas, su mujer Juli, Blanca y Enrique, Antonio Capilla y Raquel, su mujer, Carmen Jiménez, siempre incondicional y maravillosa, a Lagioconda está triste, mi amiga virtual, que ayer pude abrazar en persona, la escritora Juana Vázquez,compañera y amiga, y a tantos que vinieron a escuchar… Y gracias muy especiales y muy sinceras a Miguel Ángel Yusta, que siempre, siempre, me ha hecho recordar las cosas que verdaderamente importan: la fraternidad, la poesía como vehículo de afecto y hermanamiento, no como tribuna de egos o mercado de vanidades.
Ayer, en el primer recital de TransferenZias Madrid-Zaragoza, hubo muy buena poesía, muy buen ambiente, complicidades, descubrimientos, encuentros, reencuentros y abrazos cálidos, de los que te abrigan las junturas del alma. La literatura siempre ha servido para mucho más de lo que muchos creen, y a mí, anoche, me sirvió para una de las cosas que más importan: para ser feliz, para conjurar el miedo y la desesperanza que, aun sin quererlo, a veces nos habita,y para seguir llenando este paisaje de la vida de momentos para recordar.






